En 1480, cuando se inicia la conquista de las Islas Canarias, los navegantes al servicio del rey de Portugal habían llegado hasta las costas de Angola y sus recursos financieros, organización y conocimientos eran más avanzados.
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viernes, 28 de octubre de 2016
La conquista de la Canarias en la época de los Reyes Católicos (Alfredo Floristan: Historia Moderna Universal)
Con la firma de Alcaçovas-Toledo (1479), los Reyes Católicos reconocían el monopolio de los portugueses sobre Madeira, Azores, y Cabo Verde, pero se reservaron el dominio de las Canarias para aprovecharla como reserva de esclavo y como territorio de colonización. Su conquista la llevaron a cabo empresas particulares mediante capitulaciones. Gran Canaria, después del trabajo inicial de Juan de Frías, fue conquistada bajo la dirección de Pedro de Vera (1480-1483), La Palma y Tenerife (1492-1496) fueron por iniciativa de Alfonso Fernandez de Lugo, con quien los Reyes Católicos negociaron las capitulaciones de Santa Fe. Los habitantes autóctonos fueron sometidos a la esclavitud y las islas se repoblaron mayoritáriamente de andaluces, portugueses y esclavos negros.
En 1480, cuando se inicia la conquista de las Islas Canarias, los navegantes al servicio del rey de Portugal habían llegado hasta las costas de Angola y sus recursos financieros, organización y conocimientos eran más avanzados.
En 1480, cuando se inicia la conquista de las Islas Canarias, los navegantes al servicio del rey de Portugal habían llegado hasta las costas de Angola y sus recursos financieros, organización y conocimientos eran más avanzados.
La Conquista de Granada (1482-1492): Alfredo Floristan: Historia Moderna de España.
Uno de los principales proyectos de los Reyes Católicos era unificar la península bajo una sola religión, y tener su total control político, además de contener la expansión musulmana. El emirato de Granada era un reino débil, por lo que fue fácil de conquistar, además no tenía suficientes recursos para el ejército y la dinastía nazarí estaba dividida por la rivalidad entre el emir Abul-Hasan y Mohamed el Zagal (su hermano) y el hijo del primero (Abu abd Allah), formando asó dos bandos rivales: zegríes y abencerajes.
Las treguas que firmaron anteriormente los reyes se rompieron y el conflicto se intensificó cuando los reyes impulsaron la conquista sistemática del territorio. La captura de Abu abd Allah, que aceptó el protectorado de Castilla, facilitó la conquista. Primero atacaron Granada occidental y luego Granada oriental, lo que marcó un ritmo de guerras sin treguas. El asedio de Granada (1490-1491), que Abu abd Allah no entregó como prometió, a cambio de un señorío acabó con la entrada en la Alhambra el 2 de enero de 1492, facilitando el triunfo real.
Las condiciones de la rendición dependían de la región ya que en lugares como Almería les seguían permitiendo seguir con algunas costumbres, pero en general fueron expulsados o desplazados hacia la costa, hecho del que también dependía su clase social. La nobleza conquistadora aprovechó para aumentar sus rendas y se produjo una notable corriente migratoria por Andalucía. A pesar de esto, la poca tolerancia religiosa que quedaba duró poco y estallaron nuevos conflictos contra resistencias armadas.
En el asedio de Granada participaron 10000 jinetes y 50000 infantes, a pesar de que la mayoría eran milicias urbanas o ciudadanas, pero los reyes coordinaron y facilitaron su actuación obteniendo recursos financieros del papado, de eclesiásticos, y de ciudades.
Las treguas que firmaron anteriormente los reyes se rompieron y el conflicto se intensificó cuando los reyes impulsaron la conquista sistemática del territorio. La captura de Abu abd Allah, que aceptó el protectorado de Castilla, facilitó la conquista. Primero atacaron Granada occidental y luego Granada oriental, lo que marcó un ritmo de guerras sin treguas. El asedio de Granada (1490-1491), que Abu abd Allah no entregó como prometió, a cambio de un señorío acabó con la entrada en la Alhambra el 2 de enero de 1492, facilitando el triunfo real.
Las condiciones de la rendición dependían de la región ya que en lugares como Almería les seguían permitiendo seguir con algunas costumbres, pero en general fueron expulsados o desplazados hacia la costa, hecho del que también dependía su clase social. La nobleza conquistadora aprovechó para aumentar sus rendas y se produjo una notable corriente migratoria por Andalucía. A pesar de esto, la poca tolerancia religiosa que quedaba duró poco y estallaron nuevos conflictos contra resistencias armadas.
En el asedio de Granada participaron 10000 jinetes y 50000 infantes, a pesar de que la mayoría eran milicias urbanas o ciudadanas, pero los reyes coordinaron y facilitaron su actuación obteniendo recursos financieros del papado, de eclesiásticos, y de ciudades.
Navarra en la época de los reyes católicos (Alfredo Floristan: Historia Moderna de España)
Navarra se vio encerrada y rodeada por Castilla y Francia sin la posibilidad de expandirse en el siglo XV, cuando estaba bajo el poder de Juan III de Albret y Catalina de Foix, al igual que Bearne, Foix y otro territorios del norte de los pirineos. Sus recursos y su autoridad en Navarra se encontraban condicionados por dos bandos: los beamonteses y los agramonteses. Desde su coronación en 1494 habían vivido de forma táctica bajo el protectorado de Castilla y mantuvieron políticas de neutralidad hasta 1512, en la guerra hispano-francesa de la Santa Liga.
Por el tratado de Blois, Luís XII supo acercarse a los reyes de Navarra con promesas. Aprovechando el desembarco de un cuerpo del ejército inglés a Guipuzcoa, el católico ordenó al duque de Alba entrar a Navarra, pero la inmediata rendición de Pamplona, la retirada de los reyes de Bearne, y la facilidad con la que venció a los residentes locales, decidió usurparle el título de "rey de Navarra" en lugar de completar la ocupación de ciertas tierras.
Probablemente, como el caso de Nápoles, esta era una conquista largamente soñada por Aragón. Fernando consideró su derecho sobre Navarra, que procedía de una conquista alabada por la Santa Sede, contra unos reyes cismáticos, y como un propietario decidió ante la Corte de Burgos (1515) dar su reino a Juana e incorporarlo a Castilla, y no a Aragón, lo más sensato si quería mantener una autoridad fuerte.
En 1516 muere Fernando el Católico y su nieto Carlos I tuvo que hacer frente a la situación.
Por el tratado de Blois, Luís XII supo acercarse a los reyes de Navarra con promesas. Aprovechando el desembarco de un cuerpo del ejército inglés a Guipuzcoa, el católico ordenó al duque de Alba entrar a Navarra, pero la inmediata rendición de Pamplona, la retirada de los reyes de Bearne, y la facilidad con la que venció a los residentes locales, decidió usurparle el título de "rey de Navarra" en lugar de completar la ocupación de ciertas tierras.
Probablemente, como el caso de Nápoles, esta era una conquista largamente soñada por Aragón. Fernando consideró su derecho sobre Navarra, que procedía de una conquista alabada por la Santa Sede, contra unos reyes cismáticos, y como un propietario decidió ante la Corte de Burgos (1515) dar su reino a Juana e incorporarlo a Castilla, y no a Aragón, lo más sensato si quería mantener una autoridad fuerte.
En 1516 muere Fernando el Católico y su nieto Carlos I tuvo que hacer frente a la situación.
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